Distributismo

Posted on junio 12, 2010 por

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Distributismo

Navegando por la red encontré esta valiosa información que representa el inicio de una nueva visión de la sociedad, muchas veces en mis pensamientos yo imaginaba las empresas participativas, es decir que todos los miembros de una empresa además de ganar un sueldo digno, al hacer la cuenta de resultados el dinero era repartido a partes iguales entre sus trabajadores, siendo la producción de la misma un incentivo para todos los trabajadores de la misma y repartiendo mas generosamente las jornadas de trabajo ya que al tener un sueldo digno la misma empresa en vez de repartir puede decidir contratar más personal para repartir el trabajo y dejar gozar de más tiempo libre a sus trabajadores para así poder tener una mejor calidad de vida. Y me encuentro un día una página web que esta hablando de un sistema muy parecido al que yo estoy pensando, una inequívoca señal de que la conciencia colectiva se esta extendiendo en cada uno de nosotros, no es que yo haya pensado antes esto o la persona que lo publico antes que yo, es que lo estamos empezando a pensar sin motivos aparentes muchos, es nuestra conciencia colectiva que nos está marcando las pautas de nuestra evolución y haciéndonos ver algunos de las pasos que debemos ir dando para tener una sociedad más justa y con las mismas oportunidades para todos. Pedí permiso al autor de la pagina y aquí os dejo la presentación, para ver la pág. completa seguir este link¨:                                                                                  Todosuno

http://www.distributismo.com.ar/

El Distributismo es un sistema económico donde la propiedad privada de los medios de producción está distribuída lo más ampliamente posible entre la población, permitiéndole a las personas producir de manera autosuficiente los bienes básicos y participar en el intercambio de bienes y servicios.

La palabra Distributismo viene de la idea de que el bienestar de toda la sociedad puede ser logrado a través de una muy difundida distribución de la propiedad productiva. Distributismo significa una sociedad de propietarios.

Es la superación de la pobreza, a través de la difusión de la condición de productor, facultad que fortalece a la persona y le otorga mayor capacidad para ejercer la libertad y su iniciativa individual. En vez del Estado, serán los mismos trabajadores los que poseerán sus negocios o granjas en propiedad familiar o personal. La propuesta distributista en su esencia se propone superar el Estado servil creando una república de propietarios.

El socialismo es un sistema utópico basado en la sospecha sobre el auténtico valor de la propiedad privada como ideal, y desde donde se critica la estructura de poder capitalista, proponiendo otra estructura de poder aún más concentrada que la que se defenestra. En la experiencia histórica el capitalismo y el socialismo han mostrado menos diferencias de lo esperado. Ambos descansan en la misma idea: una centralización de la riqueza que termina recortando la difusión de la propiedad privada.

El pensamiento utópico está en la raíz de los dos sistemas que dominaron la realidad política del siglo pasado, el capitalismo y el socialismo. La utopía es la expresión de la directa contradicción a la realidad, por ello es siempre despótica, significa regimentación y no emancipación.

El consumo de bienes públicos como la educación y la salud, cada vez más indispensables para los más desprotegidos, se deterioran en su calidad. El Estado, dominado por lógicas burocráticas contrarias al bien común y a favor de intereses sectoriales, no puede mantener una provisión adecuada de los bienes públicos. Todo ello grava pesadamente sobre los más pobres.

Así, la sociedad termina dividida en dos grupos que no logran su objetivo. El de altos ingresos no puede lograr a través del consumo ilimitado la felicidad que implícitamente ansía. Por su parte, el sector más debilitado, no puede acceder a un consumo elevado porque no tiene la estabilidad laboral ni los ingresos necesarios.

Es una injusticia y al mismo tiempo un gran mal y un disturbio a la integridad de la sociedad el asignar a una asociación más alta o más grande lo que las organizaciones menores o descentralizadas pueden hacer.

El industrialismo capitalista y comunista implicó la consolidación de ideologías, relaciones de poder, modelos de gobierno, sistemas políticos, economías y sociedades basadas en la producción centralizada. La realidad tecnológica de las primeras grandes maquinarías llevaron a la necesidad de diseñar un sistema salarial de trabajo rutinario y especializado.

Durante la era industrial el concepto de pleno empleo y el sistema de salarios como redistribuidor de la riqueza tenían sentido, se requerían millones de personas en las líneas de ensamblaje durante largas horas para producir en serie los productos. Pero con la introducción de la automatización, mecanización e inteligencia artificial, el número de personas requeridas para esas tareas cayeron estrepitosamente, aumentando la eficiencia de producción, con menor cantidad de recursos, trabajo y tiempo para producir lo mismo que hacía unos años atrás.

Para la fabricación de un automóvil en 1910 se necesitaban todavía 15.000 horas directas de trabajo humano; para 1950 se necesitaban menos de 1000 horas. En Estados Unidos

en 1949, las máquinas producían el 6% de la cosecha de algodón en el sur. Para 1972, el 100% de la cosecha de algodón era producida por máquinas. La industria del acero en EE.UU., de 1982 a 2002 aumentó su producción de 75M de toneladas a 120M de toneladas, mientras que los trabajadores del acero pasaron de 289,000 a 74,000.

En 2003, Alliance Capital realizó un estudio de las 20 mayores economías del mundo en ese momento -abarcando el período de 1995 a 2002-, encontrando que 31 millones de empleos del sector manufacturas desaparecieron, mientras que la producción aumentó 30%. Este patrón de aumento de producción con reducción del empleo, es un profundo y poderoso fenómeno que provoca cambios conceptuales.

La introducción de automatización e inteligencia artificial en la industria compite directamente con el trabajo humano y su valoración económica. Las empresas no pueden evitar automatizarse porque tienen que ser competitivas para mantenerse en el mercado.

Más aún, el sistema industrial y corporativo se sostiene en su mayor parte por la demanda de productos del sector asalariado hacia el sistema, y si la gente no tiene trabajo, no puede comprar lo producido por las empresas. Ésta es la prueba final de la falla estructural de los sistemas basados en la industria, el empleo y el comercio. Cuando colapse habrá que buscar un nuevo modelo actualizado al conocimiento y realidad presentes.

El Distributismo propone como solución el reconocimiento de este fenómeno y la implementación de la producción local autosuficiente, evitando la necesidad de una burocracia central y el intercambio laboral que ya no existe y es mantenido en gran parte por las políticas laboristas de los gobiernos, y por la conveniencia provisoria en costos de un trabajador en condiciones precarias a una máquina automática.

Con la desaparición del trabajo obligatorio, el trabajo voluntario pasará a primer plano, junto con la figura del Prosumidor y la Economía del Regalo, donde la gente simplemente regala sus productos y servicios por el interés personal en mejorarse a sí mismos, mejorar su entorno y producir objetos de valor.

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Posted in: Los gobiernos