Gigantescas cuerdas magnéticas entre el Sol y la Tierra y los Mayas.

Posted on junio 21, 2010 por

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Excelente artículo en el que queda demostrado científicamente  en el año 2007, que el Sol y la tierra están conectados por unas gigantescas cuerdas magnéticas, como si en verdad los dos fueran una misma cosa, pero siglos atrás los Mayas llegaron mucho mas allá en esta investigación y hablaron de hilos, que seguramente pertenecen a estas cuerdas, que cada ser del planeta tiene de conexión con el sol y a través de este con el centro de la Galaxia. Aquí queda demostrado que los Mayas conocían mucho mejor que nosotros el funcionamiento de nuestro sistema solar, de nuestra galaxia e incluso de nosotros mismos, pues la “ciencia” les esta dando la razón muchos siglos después y siempre bajo el punto de vista de la sociedad materialista, pero basta estar un poco despierto en estos tiempos para ver la relación que existe entre lo que dice la ciencia y lo que decían ellos. Es posible que llegue un momento en el que la ciencia moderna se acople aun mas a todo lo que decía este pueblo que habito este planeta hace muchos siglos y que nos dejo un montón de enseñanzas que no han sido tenidas en cuenta por la sociedad materialista y que poco a poco van convergiendo con ella, sin admitir nunca, claro esta, que hace mas de 1000 años había un pueblo en esta tierra que sabía mucho más que nosotros de su entorno, su sistema solar e incluso de su Universo. Recordemos que la tecnología que tenemos en la sociedad actual es una tecnología al servicio de esta sociedad, es materialista y destructiva para con nuestro entorno y diciendo esto solo me queda que pensar que el pueblo Maya fue un pueblo mucho más avanzado tecnológicamente que nosotros mismos.

Todosuno

Gigantescas cuerdas magnéticas entre el Sol y la Tierra


La atmósfera de nuestro planeta está conectada al Sol por gigantescas cuerdas magnéticas, a lo largo de las cuales se transmite la energía que alimenta las tormentas y las auroras.

La alta atmósfera de nuestro planeta está conectada directamente al Sol por gigantescas cuerdas magnéticas, a lo largo de las cuales se transmite la energía que alimenta las tormentas magnéticas y las auroras boreales.

Lanzados hace ocho meses, los cinco satélites de la constelación Themis (Time History of Events and Macroscale Interactions during Substorms) confirman una hipótesis emitida hace ya un tiempo. Hasta ahora no había podido ser verificada ya que hay que combinar las observaciones de varios satélites para dar una imagen tridimensional de tal estructura.

La serie de observaciones se inició el 23 de marzo de 2007 cuando una tormenta magnética estalló por encima de Alaska, produciendo auroras particularmente vivas durante más de dos horas y media. Mientras que una red de cámaras automáticas fotografiaban el acontecimiento desde el suelo, los cinco satélites Themis medían los correspondientes flujos de partículas.

“La tormenta magnética se comportó de un modo completamente imprevisible”, declara Vassilis Angelopoulos, responsable de la misión en la Universidad de California (Los Angeles). “Las auroras aumentaron en intensidad al oeste dos veces más rápidamente que lo habríamos considerado posible, atravesando 15grados de longitud en menos de un minuto. La tormenta atravesó un huso entero en 60 segundos.”

Las imágenes tomadas desde el suelo así como por el satélite Polar de la Nasa (que participa en el programa Themis), mostraron una serie de pulsos que ses ucedieron durante 10 minutos aproximadamente. El equipo de Angelopoulos quedó impresionado por el acontecimiento, cuya energía total desplegada duranteestas dos horas ha sido de quinientos mil millones de julios, un valor fenomenal que corresponde a la energía liberada durante un seísmo de 5,5 grados en la escala de Richter.

“Los satélites pusieron así en evidencia la existencia de cuerdas magnéticas que conectaba las capas superiores de la atmósfera terrestre con el Sol”, declaraDavid Sibeck, uno de los científicos del proyecto Themis en el Centro de Vuelo Goddard de la Nasa. “Consideramos que las partículas de viento solar circulan a lo largo de estas cuerdas, alimentando la energía de las tormentas magnéticas y de las auroras”.

Una cuerda magnética es una maraña de campos magnéticos entrelazados como una cuerda de cáñamo. Estas estructuras aparecen y se desenredan luego en algunos minutos, pero esta existencia furtiva es suficiente para canalizar una cantidad de energía fenomenal.

La primera cuerda magnética ha sido observada realmente por Themis el 20 de mayo de 2007 en la magnetopausa, a 70.000 kilómetros de la Tierra. A esta altitud, el viento solar tropieza con el campo magnético terrestre, creando un punto de equilibrio pero también tensiones muy grandes, como dos luchadores de Sumo de una fuerza equivalente y que se apoyan el uno con el otro. Según Sibeck, la cuerda se formó y se desenredó luego en algunos minutos, proporcionando un breve pero importante conducto para la energía eólica solar.

Themis también observó una serie de pequeñas explosiones a la altura de la onda de choque situada por delante de la Tierra. “Es en el lugar en el que el viento solar entra en un primer contacto con el campo magnético terrestre, y algunas veces una brusca descarga golpea esta zona, lo que provoca una explosión”,anuncia Sibeck.

Situados en órbita ecuatorial y espaciados según una alineación radial sobre distancias de 8 o 30 radios terrestres, los cinco satélites Themis están equipados principalmente con instrumentos destinados a detectar iones, electrones así como la radiación electromagnética en el espacio circumterrestre. El objetivo principal del proyecto es identificar el lugar del desencadenamiento y la naturaleza del proceso macroscópico (reconexión o interrupción del recorrido), responsable de las tormentas magnéticas, y estudiar las relaciones de causalidad. Igualmente, el acoplamiento ionosfera/magnetosfera es estudiado con el apoyo de medios de observación desde el suelo.

Esta misión, con una duración prevista de dos años, está coordinada por un equipo de la Universidad de Berkeley (California).

Fuente: Astroseti. Aportado por Eduardo J. Carletti

Los Mayas

La llamada adoración al Sol, tal como se les atribuye a los antiguos mayas, es en realidad el recuerdo y el reconocimiento de que la sabiduría suprema literalmente está siendo transmitida a través del Sol o más exactamente, a través de los ciclos correspondientes a los movimientos de las manchas solares binarias. El Tzolkin, o sea el Calendario Sagrado, es un medio para rastrear la información mediante el conocimiento de los ciclos correspondientes a las manchas solares. El Tzolkin es también la matriz de información que es transmitida al menos por dos sistemas estelares, creando un campo binario de comunicación a través de las manchas solares. En cuanto a las fuentes de información, parece claro que Las Pléyades es una fuente; y muy probablemente Arcturus es la otra.

Hunab Ku se traduce ordinariamente como el “Dador de Movimiento y Medida”; es el origen de la vida más allá del sol. En este aspecto, Hunab Ku es el nombre del núcleo galáctico, no solo como un nombre, sino también como una descripción del propósito y de la actividad. El movimiento corresponde a la energía, origen de la vida y conciencia inmanente en todo fenómeno y que todo lo penetra. La medida se refiere al principio del ritmo, de la periodicidad y de la forma, que dan cuenta de las diferentes cualidades limitantes que la energía asume a través de sus diferentes transformaciones.

Kuxan Suum, literalmente el “Camino hacia el Cielo que Conduce al Cordón .

Umbilical del Universo”, describe los hilos o fibras de vida galácticas invisibles que conectan al individuo y al planeta a través del Sol con el núcleo galáctico, o Hunab Ku. Estos hilos o fibras son los mismos filamentos luminosos, que se extienden desde el plexo solar, como lo describe el vidente don Juan, en la serie de libros de Carlos Castaneda, que tratan sobre la sabiduría Yaqui. De acuerdo a los textos mayas existentes, El Popol Vuh, y Los Anales de los Cakchiqueles, los yaquis fueron la primera tribu Maya que se separó del resto de los clanes después de su entrada en este mundo. El propósito de los yaquis al hacer esto, fue el de conservar al menos algunas de la enseñanzas originales de los mayas, en un estado de relativa pureza y en un lugar distante.

En cualquier caso, las fibras o Kuxan Suum, definen una senda resonante, como un walkie-talkie, al suministrar un canal de comunicación continua, una línea de vida cósmica. A través de Kuxan Suum, cada uno de nosotros tiene una conexión que se extiende desde el plexo solar hacia el Sol por medio de la membrana reflectiva del campo planetario, y finalmente, hacia el núcleo galáctico. Esta línea de vida, ¿podría tener algo que ver con el origen de los mayas en este planeta?. Y si así es, ¿cómo?.

Tanto como un telescopio o como un walkie-talkie, el sendero resonante descrito por el Kuxan Suum puede interpretarse como una serie de lentes vibratorios o resonantes. En un extremo está la lente de Hunab Ku, el centro de la galaxia, el núcleo galáctico. En el otro extremo está la lente del ser humano individual. Realmente como resonador cósmico, el ser humano individual verdaderamente tiene tres lentes. Uno corresponde al cerebro reptídico o sistema autónomo; el segundo corresponde al cerebro mamífero, o neocórtex y el tercero corresponde a la mente superior, que conecta al individuo con el gran cuerpo planetario. Es esta última lente la que realmente se extiende desde el plexo solar.

Cuando estas tres lentes sean puestas en línea, una cuarta lente aparece, corresponde a la mente solar, la conciencia del Sol y del sistema solar. La quinta lente es el mismo Sol. Finalmente, hay dos lentes que median entre el Sol y Hunab Ku, el núcleo galáctico. Una de ellas es para enfocar información galáctica de un sistema estelar al otro; la otra lente, más cerca a Hunab Ku, está impresa con el núcleo de la información galáctica común, la matriz armónica. De esta manera la información queda articulada al pasar a través de Kuxan Suum, fibras de vida galáctica, y dependiendo de cuál de las ocho lentes sea llevada a foco, se pueden enfatizar diferentes niveles o etapas de ser y de conocimiento.

Mirando por este telescopio galáctico de lentes vibratorias, en lugar de un universo atomístico de espacio y tiempo, de distancia y separatividad, el Factor Maya trae a foco un universo de coherencia y unidad, una matriz resonante dentro de la cual la transmisión de información es virtualmente “instantánea”. Si fuéramos a darle un nombre moderno a este proceso de enfoque galáctico y de transmisión de información, este sería el principio de la resonancia armónica.

Extraído de El factor Maya de José Argüelles

Podéis descargarlo en: http://www.tortuga.com/esp/biblioteca.htm

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